La Corona de Espinas
Dolor provocado por el rechazo de su pueblo.
“Tiene este Corazón espinas agudísimas como que lo aprietan penetrándolo, y duele verlas”
(Ap. C.p. 3)
En los evangelios no se habla de la corona de espinas en el Corazón de Jesús. Esto procede más bien de las revelaciones privadas, pero sí tiene su razón de ser, ya que con ella se simboliza la pasión del Corazón de Jesús, sus sufrimientos morales.
San Juan y los sinópticos nos hablan de la flagelación y de la coronación de espinas. Fueron unos tormentos crueles para el Salvador.
En la coronación de espinas, las burlas, tienen seguramente como base la corona como representación genérica de la realeza. En el enlosado de la fortaleza Antonia, hoy convento de las religiosas Hijas de Zhión, hay unas incisiones relacionadas con el juego “rey de burlas” realizadas por los legionarios romanos que se encontraban acuartelados ahí y donde Jesús paso la noche de su pasión.
Las espinas indican la hostilidad de la naturaleza contra el hombre, a causa de su rechazo a la ley de Dios desde el pecado original (Gn, 3,18). Se usa también el término en el lenguaje simbólico y metafórico para notar el dolor infligido por causa, las heridas que provoca una pena moral que parece clavarse en el corazón. En este sentido puede representar esa pasión de Jesús, provocada sobre todo por el rechazo de su Pueblo.
Las ingratitudes de los hombres han continuado a través de los siglos y es feliz incumbencia de las almas de la Cruz el tratar de reparar en lo posible estas ofensas procurando una delicadeza singular con Jesús en su Corazón espinado, sobre todo en la Eucaristía. Las heridas de amor son sanadas únicamente por medio del amor. Pasando más allá de una “reparación” se nos invita a tratar de dar un consuelo al amoroso Corazón de Jesús, especialmente por las penas causadas por las almas sacerdotales y consagradas.
Al que abrace la Cruz en su centro, con toda su voluntad, le punzarán las espinas del Corazón, según el amor con que acepte las penas que Dios le envíe, mas esto mismo lo enriquecerá de una manera admirable porque las espinas o sea las penas, lo unirán a Jesús, lo estrecharán con un mismo dolor, con un solo amor.