La Cruz Interna
Los dolores más íntimos del corazón de Jesús, Jesús sufre porque ama…
“Las llamas que proceden del Corazón suben moviéndose como con violencia, como despedidas de un volcán, y casi cubren a la cruz chiquita que está plantada o se ve salida un poco del Corazón”
(Ap. C.p. 2a.)
Podemos encontrar en las Escrituras textos fuertes que atestiguan el dolor profundo que traspasó el Corazón de Jesús, especialmente por el contacto con el pecado y por la gloria de su Padre ofendido. Los sinópticos presentan cada cual a su manera conforme a su teología personal, el misterio de la oración en el huerto de Gethsemaní; sin duda alguna una explosión de la pasión interna que atenazaba el Corazón de Jesús.
En el Evangelio de San Juan (12, 27-28) -relacionado con la oración de Gethsemaní- aparece la realidad humana de Jesús ante la pasión: experimenta una fuerte turbación interior en el momento de afrontar al príncipe de este mundo, y el abajamiento doloroso de la muerte sobre la cruz. Se siente impulsado a pedir al Padre que aleje de él esta hora. Pero pide, al contrario que el Nombre del Padre sea glorificado.
El texto de Hebreos (5,7-10) contiene en resumen toda una cristología. La pasión está descrita como una ofrenda suplicante penetrada por el respeto a la voluntad de Dios. El autor afirma a la vez que esta plegaria fue escuchada y que Cristo debió sufrir y obedecer. La respuesta favorable consiste en una transformación que se obra a través de la misma muerte. La obediencia concluye en una glorifiación en términos de sacerdocio.
La angustia de Jesús en el huerto pudo haber tenido por motivo muy posible la repugnancia natural ante la muerte. Pero en Jesús esos sentimientos se ven aumentados por el conocimiento sobrenatural que El tiene de todas la cosas: por la percepción clara de la malicia del pecado y de la gloria de Dios; por un misterioso oscurecimiento de la luz que tenía como Dios; el combate decisivo contra las fuerzas del mal, aplazadas para este momento, después de las tentaciones del desierto. Lo que puede esclarecer más este drama de Gethsemaní es el considerar que en estos momentos Jesús ha llegado al cumplimiento efectivo de su misión mesiánica salvadora y redentora.
La Cruz grande atraerá a las almas todas, pero la Cruz interna de los pecados de los hombres, la conocerán sólo las almas puras y crucificadas, que ascendiendo en la perfección, lleguen a entrar por la herida de su Corazón hasta ella Esta Cruz interna debe ser especialmente honrada en la Obra de la Cruz.